La transmisión manual crea un pequeño proceso en cada cambio: decidir, coordinar y sentir el acoplamiento. Esa participación puede hacer memorable una velocidad que, en términos absolutos, no es extrema.
Participación no es lo mismo que dificultad
La doble embrague también involucra al conductor, pero concentra la atención en el frenado, la línea y el momento exacto de pedir la siguiente marcha.
La relación con el motor
Un motor flexible y progresivo puede combinar muy bien con una caja manual. Uno que sube de revoluciones con enorme rapidez o produce mucho par puede beneficiarse de la velocidad y consistencia de una transmisión automatizada.
La elección correcta es personal
No hay una jerarquía universal. Una buena transmisión es la que refuerza el carácter del auto y permite al conductor involucrarse de la manera que más disfruta. La prueba de manejo sigue siendo más valiosa que cualquier debate en cifras.

